Pides presupuesto a tres sitios para saber cuánto cuesta una página web y te llegan tres cifras que no tienen nada que ver entre sí: 400 €, 1.800 € y 6.000 €. No es que dos de los tres te quieran timar. Es que, casi seguro, ni siquiera están cotizando lo mismo.
El problema no es la cifra en sí. Es que nadie te explica qué compras con cada una, y eso te deja decidiendo a ciegas entre números que parecen comparables sin serlo. Vamos a ordenarlo: qué entra en cada rango de precio, qué partidas tiene que llevar sí o sí cualquier presupuesto serio, y cuánto pagas de verdad por una web cuando sumas también lo que viene después del primer año.
Por qué dos presupuestos para "lo mismo" pueden diferir en miles de euros
Cuando pides presupuesto para "una página web", en realidad estás pidiendo tres cosas distintas mezcladas: un diseño, una construcción técnica y un servicio detrás. Según cómo se resuelva cada una, el precio cambia mucho.
Hay quien te monta la web con un maquetador visual (una herramienta de arrastrar bloques, tipo plantilla) en un par de tardes. Hay quien la programa a código, pieza a pieza, ajustada a tu negocio. Las dos cosas se llaman "hacer una web" y las dos aparecen en el mismo buscador cuando pides presupuesto. No compites por precio: compites por lo que hay detrás del precio.
Es como comparar un mueble de kit con uno hecho a medida en un taller. Los dos cumplen la función de "armario". Pero uno se ajusta a tu pared exacta y el otro te obliga a ti a ajustarte a él.
Qué compras en cada rango de precio
En España, en 2026, los proyectos de página web se mueven en tres bloques con lógica propia. No son precios cerrados universales (cada profesional fija los suyos), pero el reparto por función sí es bastante estable en el sector:
| Rango | Qué suele cubrir | Para quién tiene sentido |
|---|---|---|
| Landing / web profesional | Una página bien resuelta con lo esencial: quién eres, qué haces, cómo te contactan | Autónomos y negocios que necesitan presencia digna ya, sin más complejidad |
| Web corporativa | Varias páginas (servicios, equipo, blog, casos), estructura pensada para crecer | Negocios con varias líneas de servicio o que necesitan explicar más |
| Tienda online | Catálogo, carrito, pasarela de pago, gestión de pedidos | Quien vende producto físico o digital directamente desde la web |
Como ejemplo concreto, y sin que sea la única forma correcta de fijar precios: en mi caso una landing profesional parte de 600 € + IVA, una corporativa desde 2.500 € y una tienda desde 3.500 €. Puedes ver el desglose completo en la página de tarifas.
Lo que casi nunca cuentan es que, dentro de cada rango, también hay diferencia entre código a medida y plantilla configurada. Un presupuesto barato con plantilla y uno caro a código pueden parecerse por fuera el primer día. La diferencia aparece a los seis meses, cuando quieres cambiar algo y depende de si el sistema está pensado para tu negocio o para encajar en un molde genérico.
Las partidas que siempre deben aparecer en un presupuesto serio
Da igual el rango de precio: hay partidas que no pueden faltar en ningún presupuesto de página web, aunque no siempre te las detallen por separado.
- Dominio: la dirección de tu web (tunegocio.com). Se paga cada año, aparte del proyecto.
- Hosting: el alojamiento donde vive la web. También es un coste recurrente, no de una sola vez.
- Certificado SSL: el candado que cifra la conexión entre el visitante y tu web. Hoy es un mínimo, no un extra.
- Diseño responsive: que se vea bien en el móvil, no solo en el ordenador. La mayoría de las visitas llegan desde el móvil.
- Cumplimiento RGPD: la normativa europea de protección de datos. Afecta a formularios, cookies y política de privacidad.
- Mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad, revisión de que todo sigue funcionando.
Si un presupuesto no menciona ninguna de estas partidas, no asumas que está cubierta: lo normal es que no esté resuelta y te la encuentres más adelante, cuando ya has pagado y no puedes comparar.
Cuánto cuesta una página web: el primer año frente a los años siguientes
Aquí es donde más presupuestos engañan sin mentir. El precio que te dan es el de construir la web. Pero la web no deja de costar dinero el día que se publica.
El primer año paga la parte grande: el diseño, la programación, la puesta en marcha. Los años siguientes son mucho más ligeros, porque solo pagas lo recurrente: dominio, hosting y, si lo contratas, mantenimiento. Un presupuesto que solo habla del primer número y calla el segundo no está completo, aunque esa cifra en sí sea correcta.
Antes de cerrar precio en cualquier proyecto, lo primero que reviso es justo esto: qué parte es inversión de una vez y qué parte va a ser gasto todos los años, para que lo tengas por escrito desde el minuto uno y no te lo encuentres a los doce meses.
Precio cerrado o presupuesto abierto: la diferencia que más dinero mueve
Hay un factor que pesa más que el rango elegido: si el presupuesto es cerrado (una cifra fija, pactada antes de empezar) o abierto (por horas, con el número final por confirmar). Con precio cerrado sabes cuánto vas a pagar desde el primer día. Con presupuesto por horas, el número final depende de cuántas revisiones pidas, cuántos cambios surjan y cuánto se alargue el proyecto.
Ningún modelo es ilegítimo. Pero si no sabes en cuál estás, no puedes comparar presupuestos de verdad: estás comparando una cifra cerrada con una estimación. Lo explico con más detalle, y cuándo tiene sentido cada modelo, en precio cerrado frente a presupuesto por horas.
En mi caso trabajo siempre con precio cerrado por escrito antes de empezar, y con el pago repartido: la mitad al arrancar y la otra mitad al entregar. Así ninguna de las dos partes se queda a mitad de camino sin saber a qué atenerse. Puedes ver cómo se organiza el proceso completo en cómo trabajo.
Si tu negocio está en Salamanca
Todo lo de arriba vale en cualquier punto de España: trabajo online y los rangos de precio de una página web no cambian por código postal. Pero si tu negocio está en Salamanca y te interesa el matiz local (referencias de coste en la zona, cómo se mueve el mercado cerca), tengo un artículo específico centrado en eso: cuánto cuesta una página web en Salamanca.
Si ya tienes claro el rango que necesitas y quieres un número cerrado para tu caso concreto, cuéntame qué negocio tienes y qué necesitas resolver en contacto, o llama directamente al 620 93 98 43. Te doy el presupuesto por escrito antes de que se toque una sola línea de código.